Sin leche, por favor

Desde los medios de comunicación se nos presenta a las vacas agradecidas de ser explotadas por su leche, producto, según los mismos, sin el cual nuestra dieta sería incompleta. Pero las vacas, al igual que los demás animales, son individuos con intereses propios que merecen respeto, y por ello su explotación es simplemente inaceptable. Los lácteos, por otro lado, son productos de los que podemos prescindir perfectamente sin que nuestra salud se resienta de ninguna forma.

¿Qué tiene de malo beber leche?

Detrás de cada vaso de leche hay una terrible realidad, la de alguien criado para ser explotado, la de alguien que sufrió en su propia piel las consecuencias de nuestro consumo. Cada vaca es un individuo con una personalidad diferente que sufre y disfruta de su vida. El problema de éstas es que están siendo criadas para ser utilizadas, a pesar de que al igual que los demás animales, quieren vivir en libertad, no quieren ser separadas de sus familias, ni por supuesto morir.

Para la obtención de leche u otros productos lácteos, las vacas lecheras son seleccionadas genéticamente y criadas a pesar de la injusticia que supone traer a alguien la mundo con el único objetivo de ser explotadas . En ocasiones no es el granjero que más tarde las explotará quien las cría, sino que son criadas por otros granjeros y más adelante compradas y vendidas en diferentes mercados, subastas o ferias de ganado, donde son intercambiadas por dinero (reforzando así que los demás animales no son más que propiedades de los humanos). Además, en estas ocasiones las vacas son separadas de sus familias, lo que las causa mucho sufrimiento, ya que son animales muy curiosos y sociables capaces de establecer relaciones muy complejas entre ellas.

La vida de la vaca lechera a partir del momento en que nace o es adquirida por algún granjero se convierte en una vida de privación y sufrimiento. Durante toda su vida son inseminadas artificialmente (una vaca solo da leche al igual que los demás mamíferos después de haber dado a luz a su cría), separadas de sus crías, privadas de libertad (tanto en la ganadería ecológica como en la intensiva existen vallas, verjas o establos), y ordeñadas en contra de su voluntad varias veces al día. Pasado un tiempo después de haber dado a luz, y al igual que los demás mamíferos, las vacas dejan de dar leche, con lo cual da comienzo un nuevo ciclo de inseminación artificial, separación del ternero y ordeño, que finalizará con la vaca de camino al matadero.

¿Y mi ternero?

Como mamíferos al igual que nosotros, las vacas tienen un instinto maternal muy fuerte, y por ello sufren enormemente al ser separadas de sus crías. Los terneros no resultan beneficiosos a la industria láctea, y por ello son vendidos para ser asesinados por su carne. Ante esta separación en múltiples granjas se escucha a las vacas lamentarse durante días. El sufrimiento que esta separación ocasiona a la cría es difícilmente imaginable. Se han dado casos de vacas que han llevado acabo actos asombrosos para juntarse con sus terneros, una de ellas andó durante 7 millas para poder reunirse con su hijo después de que éste fuera vendido en una subasta.

Su muerte

La muerte de las vacas destinadas a la producción de leche, no se produce de manera natural, sino que al igual que los terneros, éstas son asesinadas cuando sus niveles de producción descienden ( y de nuevo esto ocurre tanto en la ganadería intensiva como en la tradicional).
A un granjero o una empresa no le interesa tener una vaca que no produce lo suficiente (a las vacas cuya producción láctea ha descendido se las denomina "vacas secas"), ya que el motivo por el que fue criada era su capacidad para dar leche.

Los intereses de cualquier animal explotado siempre son desconsiderados en favor de los intereses de quien le explota, por ello no podemos hablar seriamente de que los animales son respetados hasta el día en que estos dejen de ser criados para que los humanos podamos obtener de ellos un beneficio.

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Otros animales explotados por su leche
Las vacas no son los únicos animales explotados por su leche. Las ovejas, las cabras, las yeguas.. son también utilizadas por el mismo motivo. En todos los casos se repite la misma injusticia: individuos criados, privados de libertad y finalmente asesinadas con el objetivo de obtener de ellas algún producto para nuestro consumo.


Alternativas a la leche de animales

A pesar de lo que digan las campañas publicitarias de la industria láctea o de lo que estamos acostumbradas/os a escuchar, no es necesario tomar leche de animales no-humanos para disfrutar de buena salud y obtener el aporte diario necesario de calcio. Podemos sustituir la leche en el caso de que queramos por otras leches de origen vegetal.

El calcio

Cierto es que necesitamos calcio para mantener nuestros huesos fuertes y prevenir la aparición de enfermedades como la osteoporosis, pero la leche de vaca o los productos lácteos no son ni la única ni la mejor fuente de calcio.
Podemos obtener calcio de otros alimentos tales como las verduras de hoja verde, los frutos secos, el brécol, espinacas, leche de soja enriquecida, tofu, margarinas vegetales, zumo de naranja enriquecido con calcio, higos secos, sésamo, tahini, melaza, etc.
Sustituir la leche de vaca

En el caso de que se quiera seguir consumiendo algún producto similar a la leche, pero libre de sufrimiento y muerte, se puede optar por probar algunas de las diversas leches vegetales que se encuentran hoy en día en el mercado.
La leche de soja por ejemplo, es cada día más fácil de encontrar, aunque también podemos optar por probar leches como la de arroz, almendras o avena, y con las que al igual que con la leche de soja podemos acompañar el café, el té, los cereales, preparar deliciosas salsas como la bechamel o postres tales como las natillas, el arroz con leche, etc. En todos los casos lo único que hay que hacer es seguir la receta tradicional sustituyendo la leche de vaca por alguna leche vegetal.

La mantequilla se puede sustituir utilizando diversas margarinas vegetales, y con el queso se puede hacer lo mismo utilizando tofu (queso de soja), añadiendo levadura de cerveza a algunas salsas como la bechamel, o encima de los platos de pasta para obtener un sabor muy parecido al del queso.

También existen alternativas a la nata, en este caso encontraremos natas vegetales en el mercado (hechas a partir de leche de soja), también nosotras/os mismas/os podemos elaborar una nata vegetal a partir de tofu aceite y agua (ver receta), o utilizando leche de soja, azúcar y aceite vegetal (ver receta).

En todo caso, estas ideas no son más que orientativas ya que existen infinidad de recetas en las que no es necesaria la utilización de ningún tipo de leche, además de infinidad de formas de sustituir la leche de vaca en nuestra dieta.