El Proyecto Gran Simio: No tan grande.
Gary L. Francione

Traducido por Jose Valle para Igualdad Animal. Se permite la reproducción de esta traducción siempre que se indique la autoría y se incluya un enlace al sitio web de Igualdad Animal (www.igualdadanimal.org). Se puede acceder a la versión original en inglés en la página AbolitionistApproach.

Nota de traducción: En el siguiente texto se emplea el masculino como genérico con el único fin de facilitar la lectura y comprensión del texto. No es intención del autor ni del traductor utilizar un lenguaje sexista ni discriminatorio.

Si has estado implicado en el movimiento de derechos animales durante algún periodo de tiempo, o si has contribuido sólo a una organización animal en toda tu vida, probablemente recibas un número aparentemente interminable de peticiones de donaciones. La semana pasada, según estaba sorteando entre todas las muchas oportunidades que se me ofrecían para "ayudar a los animales" firmando un cheque, me fijé en una de la Sociedad Antivivisección de Nueva Inglaterra (NEAVS) que pedía dinero para financiar el "Proyecto L&R: Liberación y Restitución de Chimpancés en Laboratorios Estadounidenses".

NEAVS dice que los chimpancés "comparten el 96% de nuestros genes. Viven en familias, protegen a sus jóvenes, forman amistades, y expresan disfrute, pena y miedo. Muestran inteligencia, humor y compasión." El tema de la campaña es que dado que los chimpancés tienen capacidades cognitivas y un perfil genético similar al nuestro, ellos son "individuos reales, con personalidades únicas y necesidades como tú y como yo." NEAVS busca donaciones para lanzar una campaña informativa y legislativa para unir a esos países que han "prohibido o limitado severamente la investigación sobre chimpancés y otros grandes simios".

La campaña de NEAVS y similares esfuerzos -hay una gran cantidad, incluyendo el Great Ape Standing and Personhood, o GRASP, promovido por Friends of Animals- no son nuevos ni originales. En 1993, un número de académicos colaboraron con un libro de ensayos titulado "El Proyecto Gran Simio" (PGS). El libro estaba acompañado por un documento "Una Declaración sobre los Grandes Simios" a la que los colaboradores se suscribieron. La Declaración afirma que los grandes simios "son los parientes más cercanos a nuestra especie" y que estos no-humanos "tienen capacidades mentales y una vida emocional suficiente para justificar su inclusión dentro de la comunidad de iguales".

Desde 1993, han habido esfuerzos en varios países por limitar o detener la investigación con grandes simios. La idea detrás de estos esfuerzos es que, dado que los grandes simios no-humanos tienen características que se pensaba que eran únicamente humanas, tales como la auto-consciencia, pensamiento abstracto, emociones, y la capacidad para comunicarse en un lenguaje simbólico, ellos están cualificados para ciertos derechos fundamentales.

Ciertamente estoy de acuerdo con que es incorrecto utilizar a grandes simios no-humanos en investigación o en circos, o confinarles en zoos, o utilizarles para cualquier otro propósito. Pero rechazo o que llamo la postura de "mentes similares" que relaciona el estatus moral de los no-humanos con su posesión de características cognitivas parecidas a las humanas. La explotación de los grandes simios no-humanos es inmoral por la misma razón por la que es inmoral explotar a los cientos de millones de ratones y ratas que son rutinariamente explotados en los laboratorios o los miles de millones de no-humanos a quienes matamos y comemos: los grandes simios no-humanos y todos estos otros no-humanos son, como nosotros, sintientes. Ellos son conscientes; son conscientes subjetivamente; tienen intereses; pueden sufrir. Ninguna otra característica aparte de la sintiencia es requerida para la personalidad.

Yo fui un participante del Proyecto Gran Simio y un firmante original de la Declaración sobre los Grandes Simios. No obstante, en mi ensayo de 1993 en el libro del Proyecto Gran Simio, y con mayor extensión en mis escritos posteriores, he expresado mi postura de que sólo la sintiencia es requerida para la personalidad. Pero ahora veo que el Proyecto Gran Simio al completo estaba mal concebido y me arrepiento de mi contribución.

Esfuerzos como el Proyecto Gran Simio, el Proyecto L&R y esfuerzos similares son problemáticos porque sugieren que ciertas especies de no-humanos son "especiales" en base a su similitud con los humanos. Eso no cuestiona la jerarquía especista -la refuerza- de al menos dos formas.

Primero, sugiere que como cuestión empírica que sólo los no-humanos que tienen cognición como la de los humanos tiene ciertas otras características cuando, de hecho, estas son compartidas por otras especies. Por ejemplo, el Proyecto R&R nos dice que los chimpancés tienen reacciones emocionales similares a las humanas y tienen acuerdos sociales complejos que no pueden perseguir en una instalación de laboratorio. Esto seguro de que esto es cierto, pero también estoy seguro de que las ratas son inteligentes, emocionales, y tiene relaciones sociales complejas que son enormemente frustradas cuando son metidas en cajas de plástico de laboratorio del tamaño de cajas de zapatos.

El Proyecto L&R sugiere que los chimpancés sufren más que otros animales en los laboratorios. Puede que sí o puede que no. Yo no lo sé y tampoco lo sabe NEAVS ni nadie. Aunque los chimpancés son más parecidos a los humanos, puede que, como los humanos, tengan ciertos mecanismos psicológicos que les permita "apagarse" ante el estrés, algo que las ratas, ratones y otros sintientes no-humanos no tienen. En cualquier caso, es muy peligroso jugar el juego de "X sufre más que Y". Esto es precisamente el mischief al que nos ha llevado pensar que la utilización de chimpancés en la investigación está justificada en primer lugar -que nosotros supuestamente sufrimos más que ellos porque nosotros tenemos más características mentales "especiales" así que es aceptable utilizarles a ellos de modo que nosotros podamos sufrir menos.

Segundo, el Proyecto Gran Simio, el Proyecto L&R y esfuerzos similares sugieren que las características cognitivas más allá de la sintiencia tienen algún tipo de valor moral. Esa noción es muy problemática. Vamos a asumir que los chimpancés piensan "racionalmente" del modo en que lo hacen los humanos. ¿Y qué? ¿Por qué es la racionalidad de tipo humano algo mejor que ser capaz de volar con tus propias alas -algo que ni los humanos ni los grandes simios no-humanos pueden hacer-? La respuesta, por supuesto, es que los humanos decimos que lo es. Pero esto no es un argumento. Es un ejemplo clásico de esquivar la pregunta.

Vemos esto claramente cuando los humanos están implicados. Asume que tenemos a un humano que está muy discapacitado mentalmente y no tiene las capacidades cognitivas de un chimpancé normal. ¿Y qué? ¿Quiere eso decir que el humano discapacitado importa menos en un sentido moral que el chimpancé en lo que se refiere al derecho fundamental de no ser tratado como una cosa? Por supuesto que no (a no ser que aceptes la postura de Peter singer sobre los humanos discapacitados, que yo y gran parte del resto del mundo rechaza). Para el propósito de si utilizamos al chimpancé o al humano discapacitado en un experimento biomédico doloroso o de otro modo exclusivamente como un recurso, el chimpancé y el humano discapacitado son iguales, ambos son individuos con un interés en no ser utilizados como recursos.

Hay diferencias entre los chimpancés y las ratas así como hay diferencias entre humanos. Tales diferencias pueden ser relevantes para algunos propósitos, pero son irrelevantes para decidir si tratar a un ser sintiente exclusivamente como el recurso de otros, humanos supuestamente "superiores".

Aquellos que se consideran a sí mismos como abolicionistas y no bienestaristas deberían ser muy claros: Debemos dejar de explotar a todos los no-humanos sintientes. Podemos querer empezar con los grandes simios pero deberíamos dejar explícitamente claro que no tiene nada que ver con que sean "como nosotros" excepto en que ellos, como nosotros, son sintientes y no tenemos justificación moral para tratar a ningún ser sintiente exclusivamente como un recurso humano. El riesgo del Proyecto Gran Simio, el Proyecto L&R y otras campañas similares que están basados en la noción de que el estatus moral y legal de los grandes simios no-humanos depende de que sean cognitivamente "como nosotros", es que arraigan aún más un paradigma especista y aseguran que el 99,9999% de los no-humanos a quienes rutinariamente explotamos permanezcan en el lado "cosa" de la división persona/cosa.

No necesitamos financiar programas educativos sobre la similitud entre humanos y grandes simios no-humanos. Esas similitudes son claras y lo han estado durante años y todavía continuamos explotando a los grandes simios en laboratorios, zoos y circos. Esas obvias similitudes ni si quiera han movido a Jane Goodall a reclamar la abolición de la utilización de grandes simios no-humanos en vivisección. Lo que necesitamos es un cambio del paradigma completo y no meramente reforzar el mismo pensamiento jerárquico que nos ha traido hasta donde estamos ahora.

Algunos defensores de los animales afirman que una campaña que relaciona la consideración moral con características humanas es aceptable porque el reconocimiento de la personalidad de los grandes simios puede llevar al reconocimiento de la personalidad de otros no-humanos. Pero centrarse en las características cognitivas parecidas a las humanas de algunos no-humanos que son declarados "especiales" es como tener una campaña de derechos humanos que se centre en dar derechos a los humanos "más listos" primero con la esperanza de que extenderemos los derechos a los menos inteligentes después, o tratar mejor a quienes sólo tienen un ascendiente negro porque son más parecidos a los blancos. Ciertamiente rechazaríamos tal elitismo cuando los afectados son humanos. Deberíamos rechazarlo igualmente cuando los afectados son los no-humanos.

© 2007 por Gary L. Francione. Por favor no reproduzcas este texto sin la autorización expresa por escrito del autor el cual puede ser contactado a través del correo electrónico: gfrancione@earthlink.net El autor no ha revisado esta traducción. Gary L. Francione es Profesor Distinguido y Académico Nicholas deB. Katzenbach de Leyes y Filosofía de la Escuela de Leyes de la Universidad Rutgers de Newark , New Jersey . Es autor de Introduction to Animal Rights: Your Child or the Dog? (2000), Animals, Property, and the Law (1995), y Rain Without Thunder: The Ideology of the Animal Rights Movement (1996). Su libro más reciente Animal Rights, Animal Welfare, and the Law, será publicado por Columbia University Press en 2007.



NOTA: La publicación de este artículo no implica que Igualdad Animal comparta necesariamente todas y cada una de las cuestiones expresadas por el autor en el mismo; sin embargo, consideramos interesante su publicación por la aportación que puede hacer a la causa de la igualdad animal.