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La explotación de los animales es aceptada como algo normal y cotidiano en esta sociedad. No vemos a las víctimas, que han sido convertidas en productos. No vemos a la vaca que había detrás de la chaqueta de “cuero”, no vemos al cordero que fue convertido en “chuletas”, no vemos a los animales que han sido torturados para conseguir ese champú que nos deja tan bien el pelo.
Desde pequeños/as hemos aprendido a convivir con la explotación animal y por eso nos es muy difícil cuestionar algo que está tan arraigado y que tenemos tan interiorizado. Tampoco ayuda que las víctimas sean sometidas la mayor parte de las veces a un proceso que acaba desintegrando lo que fueron, borrando toda clase de individualidad. Es mucho más difícil reflexionar sobre las implicaciones que tienen nuestros hábitos de consumo para otros animales cuando lo que compramos son pedazos de lo que fueron, cuando no los hemos visto camino del matadero, cuando no hemos oido sus gritos, cuando no hemos visto cómo los despellejan en vida para hacer un abrigo…
En frente de los comercios que venden “los productos”, en una peletería, en un circo, en un zoo, carnicerías, tiendas que comercian con animales… El activismo en las calles es muy importante porque hace reflexionar, invita a replantearnos la forma en la que vemos a aquellos que no pertenecen a nuestra especie.
Este mes de Febrero tenemos en principio preparadas 34 actividades en la calle, desde mesas informativas a actos simultáneos los fines de semana, proyecciones, charlas... Te animo a salir a la calle a luchar por ell@s.