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Entrevista a Joan Dunayer - Vegan Voice

Igualdad Animal: Lenguaje y Liberación.
Entrevista con Joan Dunayer por Claudette Vaughan. Publicado por vez primera en Vegan Voice.
Traducido por Álex Rodríguez y Jose Valle para Igualdad Animal.
Se permite la reproducción de esta traducción siempre que se reconozca la autoría y se incluya un enlace al sitio web de Igualdad Animal.

Para establecer una relación nueva y totalmente diferente con los animales no-humanos, ¿qué sugieres en “Animal Equality” que hagamos?

Para poder acabar con la explotación a la que son sometidos los demás animales por los humanos, necesitamos persuadir a más gente de que la vivisección, la pesca deportiva, la cautividad y matanza por parte de la industria alimenticia y otras formas de abuso especista son moralmente incorrectas, de hecho, son atrocidades. No podemos hacer eso sin un cambio radical en el modo en que hablamos sobre la opresión y asesinato de los no-humanos. Cuando adoptamos el lenguaje de los abusadores y nos referimos a la vivisección como "investigación biomédica" o a la esclavitud y asesinato de la industria alimenticia como "ganadería", estamos socavando nuestros esfuerzos para poner fin a estas prácticas. Empleado como un sinónimo de vivisección, "investigación biomédica" oculta a las víctimas y reescribe el sufrimiento y la muerte como curativos (médica) y vida (bio). La mayor parte de la vivisección ni siquiera persigue fines médicos. Además, la investigación biomédica incluye numerosas formas benignas de métodos de investigación, tales como los estudios de enfermedades actuales dentro de poblaciones humanas, el uso de cultivos celulares y de tejidos, y estudios clínicos de pacientes humanos y no-humanos. Cuando empleamos el término vivisección, estamos realmente siendo más precisos. Los diccionarios definen vivisección como dañar animales, especialmente para propósitos de investigación. Eso es lo que rechazamos, no a la investigación biomédica. Los vivisectores odian el término vivisección porque evoca imágenes de crueldad, imágenes repugnantes para el público en general. Mayor motivo para emplear ese término. Cuando sustituimos "vivisección" por "investigación biomédica", "ciencia" o incluso "investigación animal" estamos ayudando a los vivisectores al omitir cualquier sugerencia de daño o inmoralidad. Algunos defensores de los dereechos animales han dicho que evitan emplear el término "viviseccipn" porque no quieren ser descalificados como "sesgados" o "provocadores". Deberíamos estar orgullosos de mostrar nuestra fuerte oposición a una práctica cruel e injusta como la vivisección. Si la propia palabra vivisección llega a resultar chocante (porque es censurada muy a menudo), que así sea. La vivisección es una práctica chocante. No creo en reducir nuestra repulsa moral ni nuestra dedicación plena a la abolición. Creo que eso es un error. Iré incluso más allá: creo que traiciona a las víctimas. Deberíamos referirnos a las víctimas no-humanas del mismo modo en que nos referimos a las víctimas infantiles, con un lenguaje sincero y negativo que conlleve protesta. Mucha gente que está dispuesta a condenar la explotación humana como "atroz" o "malvada" considera ese mismo lenguaje moralista sensacionalista o demasiado emocional cuando se aplica a las atrocidades contra los no-humanos. Ellos prefieren tratar la explotación no-humana y el asesinato en términos científicos, culinarios o de otras formas no-morales. De esa forma evitan reconocer la inmoralidad.

Entre otros, los vivisectores nazis aplicaron el lenguaje cuantitativo a la experimentación con humanos, así como no-humanos. Los esclavistas aplicaron el lenguaje económico de la "agricultura animal" para la esclavitud humana y no-humana. Mucha gente encuentra tal despego lingüístico ofensivo y grotesco sólo respecto a las víctimas humanas. Deberíamos encontrarlo igualmente ofensivo y grotesco con respecto a las no-humanas. La crueldad, la injusticia y otras cuestiones morales requieren un lenguaje moralista independientemente de la especie de la víctima. Hablar de la vivisección en el frío y abstracto lenguaje de la experimentación es ponerlo donde los abusadores desean: fuera de las consideraciones morales.

Los pollos, los cerdos y otros animales mantenidos cautivos por la industria alimenticia son literalmente esclavizados. Ellos son mantenidos en servidumbre como propiedades. Aun así, poca gente habla de esclavitud no-humana. En cambio, incluso los defensores de los derechos animales se refieren a la esclavitud de pollos y cerdos como "ganadería". Decir que los animales son producidos [NT] les iguala con las plantas. Ellos no son repollos; sino individuos pensantes y sintientes. El término "granja" también resulta engañoso al evocar la imagen de una granja tradicional. Hoy día relativamente pocos de los animales esclavizados son mantenidos en granjas. En cambio, son hacinados en naves sucias o encarcelados en edificios de confinamiento intensivo. Incluso antes de la mecanización de la industria, aplicar el término "ganadería" a la esclavitud y asesinato de animales no-humanos es un eufemismo y confunde. Aun siendo primitivo, criar animales para su matanza no implica necesariamente el cultivo de plantas; implica consumo, por parte de los cautivos no-humanos, de plantas cultivadas o que han crecido de forma natural. Aun más importante, "ganadería" suena benigno. Falla en reconocer a las víctimas. Mi prueba sobre lenguaje especista es ésta: ¿usaría ese lenguaje si las víctimas fuesen humanas? Si la respuesta es que no, el lenguaje es probablemente especista y eufemístico. ¿Dirías alguna vez que los humanos encarcelados y asesinados por sus músculos son "producidos"? No. Entonces no deberíamos estar diciendo que los demás animales son "producidos".

También necesitamos evitar los oxímoron como matanza humanitaria y bienestar de animales de granja. La matanza de la industria alimenticia es la matanza innecesaria de individuos inocentes. Incluso si la matanza estuviese libre (milagrosamente) de todo terror o dolor, no sería compasiva. Igualmente, los animales que son esclavizados y asesinados por sus músculos, leche o huevos ciertamente carecen de bienestar. Incluso bajo las mejores circunstancias, son mantenidos cautivos y privados de entornos naturales y comunidades. Nuestro lenguaje nunca sugeriría que situaciones fundamentalmente injustas pueden ser moralmente aceptables, "humanitarias/compasivas" o compatibles con el "bienestar" de las víctimas.

Cada vez que me encuentro con el argumento de que los humanos son especistas superiores (ya que "tienen el dominio sobre la tierra y los animales", etc.), argumento que si nosotros somos la supuesta especie "superior", ¿por qué no protegemos a aquellos que están bajo nuestro cargo? ¿No es ese el rol de un guardián?

El "argumento" del dominio de hecho no puede ser considerado como tal, porque meramente expresa dos opiniones, que los humanos son superiores a otras especies, y que ésto les legitima para ejercer un dominio sobre ellas. Este tipo de afirmaciones basadas en opiniones personales no son argumentos. Los argumentos genuinos se basan en la evidencia y en la razón. La Biblia fue escrita por humanos, por eso no es sorprendente que les glorifique y los declare poseedores del dominio sobre los demás animales. (En realidad, aunque la versión de la Biblia del Rey James emplea el término "dominio", la original en hebreo utiliza una palabra cuyo sentido se acerca más a "guardián", que conlleva una postura menos agresiva y más protectora hacia los demás animales, pero que sigue siendo arrogante y condescendiente). La Biblia tiene muchos contenidos especistas, sexistas y racistas. Parte de ella sanciona la esclavitud humana. Decir que los humanos están legitimados para dominar a los demás animales - o que John Smith está legitimado para dominar a los humanos - no lo convierte en realidad.

Quizás lo más importante, me gustaría indicar al "dominador" que la capacidad de un animal para hacer razonamientos abstractos, utilizar herramientas o de tener otras habilidades típicamente humanas no es moralmente relevante en lo que se refiere a los derechos básicos. Las sociedades democráticas protegen a todos los animales humanos, independientemnte de su grado de inteligencia. No damos derechos en proporción al cociente intelectual, y así es como debe ser. Todo ser sintiente - cualquier criatura con un sistema nervioso - necesita protección de la misma forma que los animales humanos. La capacidad moral crucial es la capacidad de experimentar: sintiencia. En su búsqueda por protección y su derecho a la justicia, todos los animales somos iguales. Eso es a lo que me refiero con "igualdad animal".

¿Qué problemas ves relacionados al especismo?

Teniendo en cuenta que los animales no-humanos carecen de poder político y suelen diferir más de los humanos que los humanos entre ellos mismos, el especismo será más difícil de superar que el sexismo o el racismo. Los humanos siempre tendrán tendencias especistas, por lo tanto la ley debe proteger a los animales no-humanos del especismo. La ley es un lenguaje. Actualmente, la ley define a los animales no-humanos como propiedades de los humanos. En cambio, debe definirlos como personas, con sus propios derechos legales. En todo el mundo, las leyes para los animales que tan ostentosamente protegen a los no-humanos en gran parte perpetúan su abuso porque estas leyes operan en un marco de esclavitud. Las leyes para los animales que tan ostentosamente protegen a los no-humaons en gran parte perpetúan su abuso porque estas leyes operan en un marco de esclavitud. Las leyes para los animales son leyes esclavistas. Como la antigua ley estadounidense que legitimaba la esclavitud de los negros. Estas leyes para los animales deben ser abolidas. El mismo organismo legal que protege a los humanos es el que debe proteger a los no-humanos, extendiendo a ellos todas las leyes que se les pueden aplicar que actualmente están reservadas a los humanos. Los legisladores no van a tomar los pasos necesarios hasta que les persuadamos a la suficiente gente de que cualquier daño innecesario a los no-humanos es moralmente incorrecto. Debemos enfatizar constantemente que los humanos no necesitan explotar, lastimar o matar animales, y que no tienen el derecho moral a hacerlo, salvo en circunstancias extremadamente raras (por ejemplo cuando un no-humano amenaza nuestra vida). No necesitamos ir a las prisiones acuáticas o a los zoos. No necesitamos llevar la piel de una vaca, el pelo de una oveja o abrigos con el pelaje de zorros. A no ser que de lo contrario nos muriésemos de hambre, no necesitamos comer carne, huevos o leche de vaca. Convencer a la gente de que la explotación de los animales no-humanos es innecesaria e incorrecta va a necesitar que cambiemos la forma en la que hablamos sobre esta explotación. Nosotros, los humanos, tenemos el monopolio verbal y nuestro lenguaje transmite nuestros prejuicios. Los especistas tienen una tarea más fácil que los racistas o los sexistas, ya que sus víctimas no pueden hablar por ellas mismas. Nosotros, los defensores de los derechos animales debemos hacer más que expresar nuestra preocupación por los animales no-humanos. Debemos, en lo mejor que podamos, hablar como lo harían ellos mismos si pudieran. Un ciervo herido nunca se referiría a sí mismo como animal "de caza". Una rata diseccionada nunca se referiría a la vivisección como "investigación biomédica". Los cerdos aprisionados nunca se considerarían "animales de granja".

El ex-vivisector Don Barnes ha hablado de su concepto de "ceguera ética condicionada". Tú hasllevado esto a otro nivel en tu libro. Creo que aquí estamos hablando básicamente de adoctrinamiento y cuán presente está en nuestra sociedad. ¿Estarías de acuerdo?

Estoy totalmente de acuerdo. Tal y como explico en Animal Equality, mis instintos cuando era niña eran ser sensible al sufrimiento no-humano y reconocer a los individuos no-humanos como importantes y merecedores de amor y respeto. Aun así, en el momento en que entré en un curso de graduación de psicología, estaba dispuesta a utilizar ratas en experimentos. La sociedad me había condicionado para aceptar la rutinaria explotación y muerte de animales no-humanos. Fui criada como una comedora de carne y, como muchos niños, fui llevada a las prisiones acuáticas y a los zoos. De todas las formas, la sociedad seguía diciéndome "está bien que los humanos exploten y maten a otros animales". Una gran parte de ese adoctrinamiento es el lenguaje que utilizamos. Si mis padres me hubiesen hablado de músculos de ternera en vez de carne, y músculos de cerdo en vez de bacon, habría recibido un mensaje diferente en lo que respecta a si es o no aceptable moralmente consumir los restos de terneras y cerdos. No hay nada tonto en querer y respetar a cualquier ser vivo. Pero escucho tal lenguaje de desdeño todo el tiempo con respecto a los no-humanos. ¿Quién se preocupa si millones de ratones o ratas son diseccionadas cada año? Ellos son "solo roedores". ¿Qué importa si miles de millones de pollos viven en la miseria hasta que mueren dolorosamente y atemorizados? Ellos "son sólo pollos".

Incluso los defensores de los derechos animales emplean tal lenguaje cuando su mensaje es de respeto. Por ejemplo, un artículo en protesta contra la crueldad hacia las langostas incluía la frase "incluso las langostas sienten dolor". El término jerárquico "incluso" socava la protesta del autor al sugerir que las langostas son, en cierto modo, seres inferiores cuya sintiencia puede ser puesta en duda razonablemente. Emplear el término igualitario "también" habría evitado el sentido especista, por ejemplo "Las langostas también sienten dolor".

Descríbenos tu época como vivisectora.

Cuando cursaba mis cursos de postgrado en psicología, utilicé a diez ratas en experimentos. Entre mis compañeros no-humanos, jamás ha habido ratas, nunca había llevado a cabo o visto la vivisección antes. Así cuando compré diez ratas para mi propio uso, las veía como "ratas de laboratorio". Aun así me sentí incómoda desde el momento en que llegaron. Vi inmediatamente que estaban asustadas. Mis experimentos no les causaron dolor, pero sí privación.

Por naturaleza, las ratas son animales sociales, vivaces y curiosas. Comen una gran variedad de alimentos. Confinadas individualmente en jaulas, "mis ratas" tuvieron que soportar aislamiento, inactividad y un ambiente cambiante. Durante dos horas al día tenían acceso a dos tipos de comida en pienso, siempre los mismos. Al poco tiempo, empecé a ver a las ratas como individuos, con sus propios deseos y necesidades. Cada una tenía una apariencia, inteligencia y personalidad propias. Aun así, aunque su situación fuese dura y estresante, todas fueron muy gentiles. Al poco tiempo les conseguí unas jaulas más grandes. Luego puse un juguete en cada una. Después les empecé a dejar comida en sus jaulas las 24 horas. Pero nada hizo que la situación fuese buena.

Al mismo tiempo fui aprendiendo lo cruel que trataban otros vivisectores a las ratas que utilizaban. Escuchaba a las ratas gritar mientras les agujereaban las orejas para poder identificarlas. Vi cómo eran cogidas por la cola y arrojadas dentro de cajas de metal que parecían ataúdes. Permanecían dentro de ellas por 23 horas al día, sin ser capaces de poder ver hacia fuera. Para que las ratas trabajasen para buscar su propia comida, a algunas ratas se les dejaba que medio se muriesen de hambre. Otras recibían descargas eléctricas. Otras eran sometidas a heridas dolorosas como el que se le agujeree el estómago. No tardé mucho en pensar en estas ratas como individuos, alguien que podría haber sido una de las diez ratas que llegué a conocer y querer. Me di cuenta de que toda la vivisección era incorrecta. Adopté a las diez ratas como mis amigas, dejé la vivisección y me convertí en una defensora de los derechos animales.

Dices en tu libro que los no-humanos pueden sufrir más intensamente que los humanos en situaciones similares, en las que las víctimas no-humanas incapaces de evadirse del abuso humano no pueden dar sentido a sus padecimientos, cambiar sus circunstancias o ver un fin a su sufrimiento - lo que puede hacerlo mucho peor para ellos.

En el caso de los humanos, ser capaces de comprender o controlar parcialmente el destino de uno mismo hace que la adversidad sea más soportable. Los humanos también somos buenos en pensar "Es la voluntad de Dios" o "Mi sufrimiento será recompensado". Un halcón atrapado en un zoo, un ratón torturado mediante vivisección o un pulpo confinado en un tanque pequeño carecen de tal consolación. Aun así, los especistas asumen que los no-humanos sufren menos que los humanos en circunstancias similares. Análogamente, los racistas han creído que la gente de color sufría menos por las heridas y las privaciones que los blancos.

A los oponentes de los derechos animales les encanta preguntar "¿Dónde trazas la línea?". Creo que eso es fácil de responder. Trazo la línea en la diferencia existente entre tener un sistema nervioso y no tenerlo. Nunca podemos saber con precisión cuánto sufre un individuo humano o no-humano concreto, pero es razonable y justo asumir que cualquier criatura con sistema nervioso puede sufrir. Si un sistema nervioso no confiere sintiencia / capacidad de sentir… ¿por qué iban a tener uno? Una planta no tiene sistema nervioso, y por tanto, una planta no merece consideración moral. Pero cada ser con sistema nervioso merece consideración moral, a mi ver, igual consideración.

El escritor Jeffrey Masson ha dicho que él siempre ha sido acusado por "científicos" de antropomorfismo. En tu opinión, ¿es astuto jugar al "antropomorfismo" cuando los atacantes buscan justificación a cada momento para continuar con sus sucias actividades?

Me alegra de que pongas "científicos" entre comillas. Jeffrey Masson y otros que ven a los animales no-humanos como individuos pensantes y sintientes son erróneamente acusados de antropomorfismo por gente que está motivada por un interés propio especista, no por la ciencia. Empleado con precisión, el antropomorfismo se refiere a la falsa atribución de características únicamente humanas. No es antropomórfico creer que los loros, las iguanas y los hámsters tienen pensamientos, sentimientos y personalidades. Es antropomórfico creer que deberían llevar zapatos, que deberían beneficiarse de una educación universitaria o que deben tener pensamientos, sentimientos y personalidades humanas o nada de ello. Seamos humanos o no-humanos, todos los animales somos parientes. El pensamiento y capacidad de sentir son capacidades animales, no únicamente humanas. Cuando atribuimos un pensamiento o sentimiento particular a un individuo humano o no-humano, podemos equivocarnos. Sin embargo, rutinariamente leemos el lenguaje corporal de los humanos y no-humanos con gran éxito. También, dudar sobre lo que alguien está sintiendo es muy diferente a negar que está sintiendo.

Los especistas quieren mantener una división nítida entre humanos y otros animales, así que se resisten a aplicar el mismo vocabulario a los humanos y los no-humanos. Dicen que los humanos "aman" donde los animales no-humanos meramente "se juntan", los humanos muestran inteligencia donde los no-humanos sólo muestran "instinto", y así podemos continuar. Vocabularios separados ayudan a mantener una falsa dicotomía. Cuanto mayor sea la aparente distancia psicológica entre animales humanos y no-humanos, con mayor seguridad los humanos asumirán una superioridad y unicidad de especie. Esta asunción proporciona una excusa para la explotación. Por supuesto, la excusa es lógicamente inconsistente dado que la ley protege a todos los animales humanos, cualquiera que sea su capacidad intelectual o emocional.

¿Qué quieres decir con la frase "la auto-descripción con elogios absuelve a los humanos de sus faltas"?

Cuando yo practiqué la vivisección me consideraba a mí misma una "investigadora" y una "científica" en lugar de una explotadora o vivisectora. Las etiquetas investigadora y científica me permitieron sentirme bien conmigo misma incluso aunque participase de la crueldad y la injusticia. Igualdamente, la gente que come carne, va a circos que esclavizan no-humanos o incluso quienes participan en el abuso y muerte de animales no-humanos se llaman a sí mismos "amantes de los animales" si resulta que aprecian a sus compañeros caninos o felinos. Tal gente no merece el nombre de amantes de los animales porque realmente aprecien, o incluso sientan compasión por unos pocos animales no-humanos. Los humanos empleamos el lenguaje para favorecernos a nosotros mismos y negar la culpa. Mientras nos vanagloriamos de la "amabilidad humana", nuestra especie trata a los no-humanos (y a menudo a otros humanos) con extrema injusticia y crueldad.

¿Cómo y cuándo finalizará la vivisección?

La vivisección terminará cuando suficiente gente la reconozca como moralmente incorrecta. Creo que la vivisección es una forma particularmente ineficaz y acientífica de aprender los entresijos de la salud humana. Por ejemplo, el 80% de los medicamentos fallan las pruebas con humanos tras haber superado las pruebas con animales no-humanos. En los humanos, estas sustancias prueban su ineficacia o daño. Hay una aplastante evidencia que indica que educar a la gente sobre la prevención de enfermedades, aumentar su acceso a los tratamientos médicos y llevar a cabo investigaciones benignas sobre humanos son las formas más efectivas en relación al coste de mejorar la salud humana. Sin embargo, el argumento más persuasivo contra la vivisección es el de los derechos animales. De hecho, desapruebo formular la oposición a la vivisección principalmente en términos de invalidez científica o ineficacia en relación al coste, pues esa aproximación sugiere que la vivisección fuese rentable y científica válida, sería moralmente aceptable. Por definición, la vivisección daña a seres inocentes. Casi siempre les restringe a entornos altamente reducidos. Rutinariamente inflige dolor, daños físicos y privaciones extremas. Generalmente conlleva la muerte.

No tenemos derecho moral a buscar información causando daño a otros. Como George Bernard Shaw apuntó, la ley restringe la búsqueda de conocimiento a los métodos que no violan los derechos humanos, incluso aunque la vivisección con humanos fuese mucho más válida científicamente (y por tanto, más útil) que la vivisección de no-humanos. Sea cual sea su capacidad intelectual, los humanos se libran de la vivisección porque consideramos moralmente repugnante infligir sufrimiento o muerte sobre cualquier humano inocente. Los no-humanos merecen la misma justicia. La vivisección está mal porque es injusta. Nuestra posición ante la vivisección y cualquier otra forma de abuso especista debería ser moralista e inequívocamente abolicionista y nuestro lenguaje debería mantener esa postura.

NT - Nota de traducción: En la versión inglesa encontramos el término "culture" cuya traducción literal sería "cultivo". Sin embargo en castellano esa fórmula no se emplea sino que se utiliza en cambio "producción", así se diría "producción animal" y no "cultivo animal", aunque el sentido es el mismo.

Igualdad Animal no comparte necesariamente todas y cada una de las cuestiones expresadas en la presente entrevista; sin embargo, consideramos interesante su publicación por la aportación que puede hacer a la causa de la igualdad animal.