Comunicado sobre las declaraciones de la ministra de Medio Ambiente respecto a la tauromaquia

Las declaraciones de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, realizadas ayer Jueves 21 de Diciembre, en las que sugirie cambiar las reglas taurinas y prohibir que el toro sea matado en la plaza han causado un auténtico revuelo social. Narbona habría dicho a uno de los periodistas en una charla en la Moncloa que está a favor de cambiar las normas “para que España adopte el mismo procedimiento que se sigue en Portugal desde hace años", es decir, el toro seguiría siendo utilizado de la misma forma, seguiría sometido a que le claven banderillas terminadas con puntas de metal como arpones, seguiría siendo mareado, arremetido con una lanza que secciona diversos músculos de su cuello... pero su muerte final tendría lugar en privado y no a la vista de los espectadores como sucede actualmente.

La ministra no tardó en declarar que “fue sólo un comentario a título personal" y que no consistía en una propuesta formal ni electoral. La polémica, a pesar de su posterior declaración, ha llegado a todos los sectores políticos y sociales resultando en declaraciones mayoritariamente contrarias a las declaraciones de la ministra y en defensa de la, así denominada, "fiesta nacional".

Tristemente en el día de ayer parecían oírse más altas las voces de quienes apoyan esta cruel "fiesta" que la de quienes la rechazamos. Representantes de diversos partidos políticos se han apresurado a desacreditar el comentario y a defender la tauromaquia. Igualmente triste ha sido que tampoco hayan podido oírse en los medios de comunicación las voces en contra de la práctica de torturar y matar toros, dándose en ocasiones debates en los que no ha aparecido ni una sola voz crítica con tal práctica, a pesar de que las encuestas como la realizada por Gallup en 2002 muestran que el 70% de la sociedad española, no tiene ningún interés en esta "fiesta" y ciudades enteras como Barcelona no tienen miedo a declararse antitaurinas.

Algunos políticos, taurinos e incluso medios de comunicación han parecido querer acallar cualquier voz mínimamente crítica con la "fiesta", incluso la de la propia ministra que ha sido tachada de poco menos que de ridícula por algunos sectores de la población por "atreverse" a hablar de los animales y manifestar cierto rechazo a la tauromaquia.

La tauromaquia no puede describirse más que como un "espectáculo" lamentable que debe ser abolido. Un espectáculo, en el que no debemos olvidar, un animal sin ninguna posibilidad de elección, es obligado en contra de su voluntad a sufrir, sangrar y morir de forma agónica en una plaza. Un espectáculo en el que se utilizan armas como banderillas, espadas, cuchillos, etc. para acabar con la vida de un inocente. Una injusticia que no se puede defender en base a que sea considerado por algunos como un "arte", una "tradición" o un "rasgo cultural". Lo mismo podemos decir a quienes aseguran que la especie del toro de lidia no existiría sino fuera torturado en una plaza, hacernos creer que la continuidad de una especie depende de que torturemos y matemos a los individuos que la componen es absurdo. Igualmente absurdo es hacer pensar a la sociedad que nos importa la vida de alguien o de los individuos de la especie Bos taurus concretamente cuando preparamos para ellos un destino tan trágico.

Desde Igualdad Animal manifestamos nuestra más contundente repulsa a que se sigan realizando festejos taurinos o cualquier celebración que implique el sufrimiento la muerte o la privación de libertad de cualquier animal. La propuesta de esconder la muerte del toro no hará que ésta sea menos trágica e injusta, y a cambio, pretende satisfacer así parcialmente las preocupaciones de los antitaurinos, permitiendo la continuidad de tal "espectáculo". A pesar de que consideramos que el comentario de la ministra de Medio Ambiente ayudará a crear cierto debate social este tipo de explotación animal, queremos aprovechar para recordar que las injusticias no deben reformarse como ella propone sino erradicarse, y ello, en cuanto a la matanza de toros se refiere, significa una única reivindicación: ABOLICIÓN. Consideramos de especial importancia centrar este debate en la necesidad de acabar con esta forma de explotación animal que, como todas las demás, es injustificable porque está basada en una discriminación arbitraria: la discriminación por especie o especismo. Jerarquizamos a los individuos según su especie de pertenencia, dando más importancia a los deseos y necesidades de los humanos que a los de los demás animales, aún cuando los intereses enfrentados como sucede en el caso de la tauromaquia no son siquiera comparables: el deseo del toro en no sufrir y en vivir ajeno a nuestros intereses es -y será- siempre superior al interés de los taurinos en disfrutar del espectáculo que organizan con su muerte.

Animamos a quienes sienten una profunda repulsa hacia la tauromaquia a que hagan oír sus voces de forma alta y clara estos días. Desde Igualdad Animal les mostramos nuestro sincero apoyo y manifestamos nuestra esperanza de que juntos, podamos propiciar que se dé un debate serio en nuestra sociedad. Porque los animales nos necesitan y por ellos debemos expresar nuestro firme rechazo a su dominación donde y cuando sea posible.