Comunicado ante el maltrato del perro de Ribeira

En estos días se han hecho públicas las terribles imágenes de la mortal paliza propinada a un perro en Galicia en Junio del 2004 por un individuo de Ribeira (La Coruña). Este individuo golpeó a un perro hasta la muerte, mientras el perro, consciente de todo y sin poder escapar, no podía hacer más que ladrar y chillar de dolor atado a una valla.

Las imágenes fueron grabadas por Federico Real, un veterinario de la zona que ya se había enfrentado con el maltratador en el pasado, y que tuvo la valentía no sólo de grabar la paliza sino también de hacerla pública. A este terrible hecho hay que añadirle el apoyo popular que tiene el maltratador en el pueblo, habiéndose manifestado públicamente varias/os vecinas/os del mismo a su favor, con frases del tipo "Lleva 35 años viviendo aquí y nunca ha tenido problemas con nadie excepto con ese veterinario" o "Si el perro se comía a las gallinas, hay que pegarle para que aprenda".

A pesar del apoyo de sus vecinos, la indignación que ha causada este suceso en el resto del Estado es unánime, lo cual ha de ser valorado positivamente porque muestra cierta preocupación por los animales no-humanos. Sin embargo, a día de hoy, y a pesar del actual momento de indignación, esta tortura sigue sin tener la misma consideración moral y legal que habría tenido si la víctima hubiese sido humana, diferencia que se debe al especismo -discriminación de los intereses de un individuo en función de su especie-.

Desgraciadamente nadie puede ayudar ya al perro de Ribeira, pero podemos encauzar esta impotencia y dirigir nuestro deseo de conseguir un mundo mejor para los demás animales si pensamos en los cientos de miles de animales no-humanos tan inocentes como él que mueren diariamente en nuestro país tras una vida de carencias y sufrimientos que padecen en el olvido. Ellos también reciben golpes en las granjas, o se les clava banderillas en las plazas taurinas, o se les obliga a ingerir sustancias nocivas en laboratorios, se les electrocuta en los mataderos o mueren asfixiados en los barcos pesqueros.

Todos los animales -al igual que ese perro- tienen interés en vivir y en disfrutar de su vida en libertad y sin sufrimiento. Todos los animales se encuentran tan indefensos como el perro de Ribeira y sólo nos tienen a nostras/os para ayudarles.

¡Stop especismo!