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Igualdad Animal muestra la realidad de la industria láctea

El Equipo de Investigaciones de Igualdad Animal ha entrado en varias explotaciones de vacas y terneros para el consumo de leche, cuero y carne, y ha documentado con decenas de fotografías la verdadera cara del consumo de productos lácteos.

Puedes ver el resultado de la investigación pinchando aquí.

Una vida de esclavitud:

Las vacas no "dan leche todo el tiempo", ni se les hace ningún favor ordeñándolas -lo que se hace es robarles la leche que debería ser para su cría recién nacida-, las vacas producen leche porque son seleccionadas y esclavizadas durante toda su vida para que se pueda obtener dicho producto. 

Para la obtención de leche u otros productos lácteos, las vacas lecheras son inseminadas artificialmente varias veces en su vida (una vaca solo da leche al igual que los demás mamíferos después de haber dado a luz a su cría), separadas de sus crías, privadas de libertad, y ordeñadas en contra de su voluntad. Muchas de las vacas de nuestras imágenes permanecían la mayor parte del tiempo encadenadas por el cuello y viviendo entre excrementos. 

El sufrimiento y la muerte es una realidad tanto en las granjas intensivas como en las extensivas o ecológicas, ya que en ambos casos los terneros son separados de sus madres antes o después para ser enviados al matadero. Lo mismo ocurre con las vacas cuando desciende su producción. No olvidemos que estos animales son considerados un recurso de los que obtener beneficio, por lo tanto sus intereses, necesidades y deseos, siempre van a quedar en un segundo plano con respecto a los de quien les explota.

Reventada tras una vida de esclavitud, esta vaca explotada por su leche se derrumba en el suelo rodeada de excrementos.

Confinamiento y dolor:

Según hemos podido documentar en las granjas visitadas, las vacas viven casi permanentemente en cubículos individuales sobre suelos de cemento, lo que les provoca dolor al no estar anatómicamente preparadas para ello.

En una sola nave hemos podido ver a varios cientos de vacas cuya movilidad se reduce a ser llevadas al área de ordeño varias veces la día. Algunos de los animales acaban presentando infecciones en las ubres debido al constante ordeño y a la falta de higiene.

Las vacas son inseminados una vez al año durante cuatro años, fecha tras la cual su producción de leche desciende y son enviadas al matadero para ser convertidas en algún producto cárnico. 

¿Dónde está mi ternero?

Un ternero muerto en una explotación española.

Las crías, los terneros, son separadas de sus madres al poco tiempo de nacer - en algunas ocasiones incluso el mismo día de su nacimiento-, para ser encadenados en muchos casos por el cuello y vendidos para ser matados por su carne. Ante esta separación en múltiples granjas se escucha a las vacas lamentarse durante días. El sufrimiento que esta separación ocasiona a la cría es difícilmente imaginable. 

En las granjas visitadas por el equipo de investigaciones de Igualdad Animal, las crías se encontraban a pocos metros de sus madres sin poder acercarse a ellas en ningún momento.

Las crías, al igual que sus madres, viven entre excrementos y algunas de ellas mueren al no ser capaces de soportar la ausencia de su madre ni las condiciones de la explotación.

Rechaza su explotación: ¡Vive vegano!

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