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Víctimas olvidadas del Tsunami y Fukushima

Fukushima

No solo los humanos han padecido las dramáticas consecuencias del tsunami y del terremoto de Japón. Hemos de recordar que, los demás animales han tenido o tienen sus tragedias individuales, hayan sido contadas o no. Sin embargo, hemos conocido en mayor o menor medida y en maneras muy diferentes las historias de esos miles de animales afectados por el tsunami, según quién fuera la víctima.


 Los animales urbanos afectados. Mediáticas historias de perros, humanos y movilización social. 

Nos hemos sobrecogido con las imágenes de dos perros supervivientes del tsunami. Uno aguardaba y protegía a su compañero, aparentemente malherido. También nos emocionó el rescate de la perra Ban, que sobrevivió entre restos flotantes a la deriva en el mar y el posterior reencuentro con su familia. Son solo dos de los muchos sucesos o emotivas historias que han trascendido a los medios entre perros, gatos y humanos. 
 

Los animales libres afectados. Casos de estudio para científicos y protección para conservacionistas.

Pero la contundencia del tsunami y el terremoto han afectado dramáticamente a miles de animales costeros. Cientos de miles de aves (albatros, petreles, etc.), resptiles (tortugas, iguanas, etc.) y otros mamíferos, perecieron ahogados o enterrados vivos. No solo de los habitantes naturales de los islotes o la costa japonesa, sino de las olas que alcanzaron las costas de Hawai (Midway), Isla de Pascua o las Islas Galápagos. También un número indeterminado de peces se vieron arrastrados tierra adentro.

Los animales condenados antes y después del tsunam: Engullidos por el Tsunami tras los muros de la granja.

Sin embargo, las tragedias individuales que no han trascendido en los medios o las redes sociales son las de los animales explotados en granjas. Gallinas, patos, vacas o cerdos, de las granjas afectadas por el terremoto y el tsunami en Japón, estaban condenados en vida a ser explotados y a morir en los mataderos. Más aún, sin ninguna posibilidad de escape, perecieron dentro de los muros de las granjas, ahogados, arroyados por los escombros o enterrados vivos entre toneladas de arena y lodos.

Cerda que apareció enterrada por el tsunami en las tareas de limpieza de una granja de cerdos en Oriase En la imagen, una cerda que fue desenterrada en las tareas de desescombro y limpieza de una granja de cerdos en Oriase. En esa granja de 2.000 cerdos solo sobrevivieron alrededor de 400. Cerdos adultos y pequeños lechones murieron sin ninguna opción. Nunca debieron de estar ahí. A nadie se le escapa que los 400 supervivientes acabarán siendo degollados en algún matadero. Es solo el caso de una de tantas granjas. Es la injusta discriminación que hacemos con los supervivientes de una u otra especie.

Los animales condenados antes y después del tsunami. Abandonados por la radiación, muriendo de hambre y sed.

Debido a las fugas radioactivas de la dañada central nuclear de Fukushima, fueron trasladados todos los habitantes en un perímetro de 30 kilómetros alrededor de la planta nuclear. No así los animales de las granjas que han sido abandonados a su suerte.

Algunos granjeros se arriesgan, a pesar de la prohibición y la radiación, a acercarse a sus granjas y tratar de alimentar y dar de beber a los moribundos animales que aún quedan vivos. Otros relatan como ya no están los animales sin saber de su paradero. Se habla de unos 10.000 bóvidos, obviamente, otros miles de animales de otras especies habrán corrido la misma suerte. Todos ellos, condenados a la explotación y la muerte, estos días morirán por la agonía de la falta de alimento y agua. O bien, serán exterminados, más adelante, aquellos que hayan podido salir a campo abierto, pues serán una amenaza por estar contaminados con radiación.

Estos videos en YouTube muestran la situación actual en Minamisoma, una ciudad parcialmente abandonada que se encuentra dentro de los 30 kilómetros de la planta nuclear de Fukushima:

Vacas, toros y terneros vagan en busca de alimento en las margenes de una carretera, uno de ellos yace muerto por hambre y sed:

Una cerda vaga por las calles desorientada en busca de alimento:

Tras la evacuación, muchos animales vagan por las calles en busca de alimento.

Ninguna tragedia es más importante que otra según sea la especie de quién la sufra. Para cada individuo, su vida es lo más importante. Incluso, en las catástrofes, las diferencias que hacemos en la consideración hacia unos animales o a otros, se muestran claramente. Es claro, que nada se puede hacer contra una catástrofe natural de tales magnitudes, sin embargo, algunas de estas víctimas ni siquiera debían de haberse visto afectadas, al estar presas en granjas o al ser abandonadas a su suerte. Erradicar el especismo, es decir, la discriminación que hacemos con el resto de animales, está en la mano de cada uno de nosotros.