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Animales actores con trágicos destinos

Estos días salía a la luz la noticia de que la conocida como “mona Chita” (Cheeta), famosa por las películas de “Tarzán” rodadas en el pasado siglo, había fallecido a la avanzada edad de 80 años.
Ya que la vida de un chimpancé no suele sobrepasar los 45-50 años como máximo, es muy probable que éste no fuera el mismo primate que acompañó a Johnny Weissmüller en sus grabaciones de los años ’30, aunque sí en otras películas más actuales rodadas en la década de 1960. Se tratara o no de la “genuina” Chita, lo que sí es cierto es que para el rodaje de estas aventuras de la jungla se utilizaron a lo largo de la historia de la cinematografía a más de 10 individuos diferentes, apartados de su hábitat natural para ser duramente entrenados y forzados a “actuar” ante las cámaras para disfrute del público humano.

Al igual que Chita, un sinfín de animales no humanos han sido y son utilizados habitualmente en la industria del cine. Desconocemos el destino que sufrieron la mayoría de ellos, si bien lo más probable es que hayan acabado sus días encerrados en zoológicos, expuestos como atracciones o simplemente “eliminados” tras su vida productiva. Muchos de ellos, incluso, perecieron durante el rodaje de alguna escena.

Algunos de estos casos:

Artax, el caballo de “La Historia Interminable”, murió durante el rodaje de la escena del pantano. La plataforma hidráulica que estaba bajo el barro y que sostenía al caballo, se rompió y cedió. Artax murió ahogado, durante la escena que representaba su propia muerte.


Flipper, el delfín hembra que durante varios años protagonizó la famosa serie de televisión del mismo nombre, fue duramente entrenada en cautividad y sometida a períodos de falta de alimento para que obedeciera las órdenes de su entrenador, Ric O’Barry. Finalmente, el delfín se suicidó, hundiéndose en el fondo del delfinario para no volver a subir a respirar. Esto tuvo un profundo efecto en su entrenador, Ric O´Barry, que desde ese día se arrepintió del maltrato que padecían en cautividad estos animales y decidió trabajar para acabar con su explotación.


Babe, el cerdito valiente. ¿Quién no recuerda esta película? Era la historia de un rosado y pequeño cerdito que luchó por no convertirse en la cena del dueño de la granja donde vivía. Su objetivo era lograr ser el primer cerdito pastor de ovejas.
Suena tierna la historia, pero la realidad es otra. Para esta cinta se mataron 48 cerditos, porque iban engordando muy rápido, y con el paso del tiempo perdían las condiciones que el papel que protagonizaban requería.


Akili, era el nombre de una elefanta “actriz”, que tenía que filmar una escena en la que subía caminando una rampa. Durante uno de los ensayos, Akili se espantó porque no sabía cómo bajar y, del miedo que experimentó, sufrió un infarto que acabó con su vida.

 


Las aventuras de Chatrán. La cinta relata la aventura de un gato y un perro que, accidentalmente, se alejan de su hogar y tienen que aprender a sobrevivir por su cuenta.

Algunas fuentes afirman que 65 gatos murieron durante los cuatro años de rodaje para la película. Además de 12 perros, para el papel del coprotagonista.