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Igualdad Animal participa en la presentación de "Stop Vivisection" en el Parlamento Europeo

Bruselas
Bélgica

 

Este miércoles 26 de junio, Javier Moreno, co-fundador de Igualdad Animal, estuvo presente en el Parlamento Europeo en Bruselas en la presentación de la campaña Stop Vivisection, una iniciativa que puede suponer el fin de la experimentación animal en Europa. Fue un evento muy importante y necesario para ir avanzando hacia el final de la experimentación con animales.

A la espera de recibir el vídeo de la intervención, os presentamos la transcripción del discurso de Javier y os animamos a apoyar con vuestra firma la iniciativa en www.StopVivisection.eu/es.
 

«Buenas tardes, mi nombre es Javier Moreno, y hablo en representación de la organización internacional en defensa de los animales Igualdad Animal / Animal Equality. Quiero agradecer al comité organizador la invitación para poder estar aquí hoy, hablando en nombre de los animales víctimas de la experimentación junto con representantes de otras ongs, científicos y políticos.

La iniciativa Stop Vivisection demuestra que los ciudadanos y ciudadanas podemos participar e intentar transformar la realidad política y social. Es más, tenemos que ser los ciudadanos y ciudadanas los que recuperemos la actividad política. Las personas que toman decisiones aquí deberían representar a la mayoría de los ciudadanos y sus preocupaciones. La realidad es bien distinta, pareciera que estas instituciones han sido secuestradas y los políticos son simples títeres que ejecutan las órdenes de poderes económicos que benefician a unos pocos a costa de masacrar a la mayoría, en una obra de teatro a la que llaman democracia. El ser conscientes de esta situación, es el primer paso para cambiarla.

En Igualdad Animal estamos trabajando en las calles y en redes sociales para conseguir el número de firmas necesarios antes del 1 de noviembre de este año, para fomentar la participación ciudadana de una sociedad que se está sensibilizando con los animales.

En este sentido, como demuestran todas las encuestas, la preocupación de la sociedad por la situación de los animales va en aumento y cada día son más las personas que se solidarizan con ellos, que desean poner fin a la dramática situación que están padeciendo tras los muros de esos centros de tortura llamados zoos, granjas, mataderos o en el caso que nos concierne hoy, laboratorios.

Hemos convertido este mundo en un auténtico infierno para los animales. Y podemos decir sin tapujos, que la experimentación con animales es uno de los mayores crímenes de nuestra historia, una de las actividades que mayor sufrimiento y muertes está generando en el mundo. Las cifras hablan por sí solas. 12 millones de muertes en un año sólo en Europa. Sí, estoy hablando del sufrimiento y la muerte de animales, que al igual que nosotros sufren cuando son golpeados, mutilados, envenenados, cuando son obligados a ingerir sustancias tóxicas... animales que al igual que nosotros desean disfrutar de su vida. Y aquí llegamos a la gran paradoja de la experimentación con animales: Experimentan con ellos argumentando que son como nosotros y que los resultados son extrapolables, y defienden causarles sufrimiento y matarlos argumentando que son diferentes a nosotros, que no merecen la misma consideración que nosotros.

La visión de los animales como máquinas sin emociones quedó desterrada hace mucho tiempo, y hoy en día existe un consenso en el mundo científico sobre la capacidad de sufrir de los animales, sobre los mundos emocionales de muchos de ellos. La mayoría de animales que están siendo explotados sienten miedo, hambre, estrés, se deprimen, harán lo que sea por luchar por su vida. Pero a pesar de todas las evidencias, el paradigma se mantiene.

Estamos hablando de un fraude moral, (también cada vez más voces de la comunidad científica, como las que están hoy aquí, están hablando de un fraude científico, aportando multitud de evidencias en este sentido). Me gustaría hacer hincapié en la encrucijada ética a la que se enfrenta la experimentación con animales. Todos deseamos que la ciencia avance y construir un mundo mejor, pero no a costa del sufrimiento y la matanza de unos para el supuesto beneficio de otros. Esa protección que hemos establecido entre los humanos, tiene que extenderse y proteger al resto de animales con los que compartimos este planeta, por algo tan sencillo como que compartimos un mismo interés en no ser dañados y en disfrutar de nuestra vida.

Si ya es importante que recuperemos nuestro rol en la transformación de la sociedad, cuando hablamos de animales que ni siquieran pueden hablar, organizarse y rebelarse, nuestra implicación es incluso más urgente y determinante. Los animales no hablan nuestro idioma, pero si nos paramos un segundo a escuchar, oiremos sus gritos pidiendo ayuda. Ese es el motor del movimiento de derechos animales, que es el mismo que el del resto de movimientos de liberación, defender a los débiles de los poderosos, ayudar a quien sufre la opresión a liberarse de ella. Empatía, solidaridad y justicia.

Me gustaría acabar recordando lo que para mi ha sido uno momento histórico en la lucha reciente contra la experimentación animal. Y que nos demuestra que otro mundo es posible y que podemos construirlo si tenemos la determinación para hacerlo. Todos los aquí presentes recordarán esas imágenes del sábado 28 de abril de 2012, cuando activistas antivivisección en Italia saltaron las vallas de Green Hill para rescatar a los beagles que allí se encontraban. Esas manos alzadas recogiendo y liberando a los perros a través de las vallas quedará para siempre en el imaginario colectivo. Esas son las manos que representan nuestra lucha. Unas manos liberadoras que reclaman justicia para los animales.

Que nos sirva de inspiración para no decaer y alimentar ese mundo nuevo por el que luchamos y que llevamos en nuestros corazones y que esta iniciativa Stop Vivisection sea un paso más en esa dirección.

Muchas gracias.»

Igualdad Animal en el Parlamento Europeo - Stop Vivisection