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Hola, soy Helen y mi destino era vivir enjaulada hasta la muerte

España
Para mí todos los días eran iguales. Nunca veía la luz del sol: la granja estaba iluminada artificialmente a casi todas horas para que no durmiésemos y pusiésemos más huevos. Jamás recibí el mínimo gesto de cariño.

Soy Helen, una gallina de la industria del huevo. He pasado casi toda mi vida en una jaula del tamaño de un folio. En ese espacio minúsculo y sucio vivíamos seis gallinas. En la granja había un total de 30.000 gallinas enjauladas.

A lo largo de un año y medio me convirtieron en una máquina de poner huevos. Esa era la única razón de mi existencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante ese tiempo, tres de mis compañeras de jaula murieron exhaustas. Nunca recibieron cuidados veterinarios, no existe una atención individual en esas granjas. Recuerdo con dolor su agónico sufrimiento. Los granjeros nunca llegaron a retirar a la última compañera que murió, se llamaba Joyce. Las demás convivimos durante meses con el cuerpo de Joyce en descomposición.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para mí todos los días eran iguales. Nunca veía la luz del sol: la granja estaba iluminada artificialmente a casi todas horas para que no durmiésemos y pusiésemos más huevos. Jamás recibí el mínimo gesto de cariño.

No tenía mucha esperanza de salir con vida de aquel horrible lugar. Pensaba que moriría como mis compañeras. Para mí, aquel era todo mi mundo. Nunca imaginé que hubiese un lugar ahí fuera. Creía que la vida era algo en la que el único objetivo era sufrir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Poco a poco fui debilitándome por la mala alimentación y el ritmo de la puesta de huevos. En la granja empezó a correr el rumor de que los granjeros iban a matarnos a todas. Estaba aterrorizada, pero entonces sucedió.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al principio pensé que aquellas personas con las luces venían a matarnos. Creí que mi corazón se paraba de miedo. Sin embargo, sucedió lo más impensable: abrieron mi jaula y me sacaron de ella con mucho cuidado.

Me acariciaron, me hablaron con un tono amable. No sabía muy bien qué estaba pasando. Finalmente salimos de aquel lugar espantoso y me condujeron a mi nuevo hogar. Por difícil que parezca, ahora soy una gallina libre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora sé que el mundo no era solo aquella granja industrial. Por primera vez he visto la luz del sol y he pisado la hierba. Soy muy afortunada, había una posibilidad entre 30.000 de que me eligieran a mí, y así ocurrió.

Ahora vivo con personas que me cuidan, me alimentan y me protegen. Cuando no me encuentro bien me dan atención veterinaria. Es un sueño hecho realidad.

A menudo pienso en todas mis compañeras que no tuvieron mi suerte. He sabido que todas están ya muertas porque nuestra producción de huevos a los dos años disminuye y nos envían al matadero. A veces me siento culpable por haber sobrevivido; pero cuando cuando me siento así, siempre hay una persona amiga que me abraza y me da fuerzas para seguir y disfrutar de mi nueva vida.

 

Por favor, ayuda a todas las gallinas que, como a mí me pasó, no saben que hay un mundo fuera de las crueles granjas de la industria del huevo. Si sustituyes el huevo en tu alimentación, estarás evitando con cada plato una gran cantidad de sufrimiento a víctimas inocentes como yo. Muchas gracias, sé que puedo confiar en ti porque estás del lado de los animales. Eres la esperanza de los animales.

Aquí puedes encontrar toda la información que necesitas para sustituir el huevo en tu alimentación.