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Naciones Unidas: «nuestro actual sistema alimentario es insostenible»

Internacional

Los gobiernos deberían poner impuestos a la producción de carne para detener el aumento de su consumo y los desastres medioambientales asociados a él. Así de contundente se muestran los expertos de las Naciones Unidas en el último informe publicado por su Comité Internacional de Recursos (IRP por sus siglas en inglés).

Maarten Hajer, investigador principal del informe, declaró en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medioambiente en Nairobi que, «si todos los países comiesen tanta carne como Europa y América del Norte, el planeta se encontraría en serios problemas».

Países con economías emergentes como China, en los que las clases medias consumen cada vez más carne, están siguiendo el patrón occidental. La industria cárnica está desarrollándose en ellos y el modelo de ganadería industrial se está multiplicando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Granja industrial de cerdos

En el informe los expertos recomiendan que el impuesto a la carne no se establezca en los puntos de venta sino en la producción. Esta sería la fórmula, según ellos, más efectiva para que el consumidor final comprase menos carne.

«Pensamos que es más efectivo establecer los impuestos antes en la cadena de venta, es más fácil. Resulta más atrayente que se hiciese al nivel del consumidor, pero no es tan efectivo», explica Maarten Hajer, miembro de la IRP, comité formado por 34 científicos punteros y 30 gobiernos.

Los autores del informe solicitan a los gobiernos que inciten a los ciudadanos a comer menos carne. De esta manera se reduciría considerablemente «el desproporcionado coste medioambiental».

El informe revela que la producción de alimentos y el transporte necesario para alimentar a 7.000 millones de seres humanos es responsable del 24% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, la producción de alimentos es responsable del 60% de las extinciones de especies de manera global.

«Este informe muestra que nuestro sistema alimentario tiene que cambiar porque es insostenible», añade Hajer.

«Tocar el tema de las elecciones de los consumidores es complicado, pero se tiene que hacer porque si no, habrá consecuencias», afirmaba Janez Potočnik, co-director de la IRP y ex miembro de la Comisión para el Medioambiente de la Unión Europea. «Llegará el momento en el que el tema no se podrá seguir barriendo bajo la alfombra», añadía.

Henk Westhoek, coautor del informe, añadía que no deben ser solo los gobiernos los que animen a los consumidores a comer menos carne por motivos medioambientales, también los supermercados y las grandes empresas de producción de alimentos deberían hacerlo. «Cuando ellos oferten mejores alternativas, no solo en alternativas a la carne sino también en menús, conseguirán que el consumo de carne se reduzca en las sociedades occidentales», afirmaba.

El Comité ha ofrecido una batería de recomendaciones a los gobiernos para que consigan una producción de alimentos más sostenible. En ella se incluye la reducción del consumo de carne y la reducción del desperdicio de alimentos, entre otras.