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Industria cárnica y maltrato animal

Internacional

La industria cárnica es a los animales de granja lo que las peleas de perros a nuestros compañeros de vida o la tauromaquia a los toros: violencia y maltrato.

Por desgracia para los inteligentes, sensibles y desprotegidos animales de granja, la diferencia es que ellos están en manos de una industria que no es vista aún como lo son la tauromaquia o las peleas de perros.

¿Por qué?

Porque esta industria está tan institucionalizada y subvencionada que nos ha hecho creer que necesitamos comer carne a diario para sobrevivir; de hecho, nos ha hecho creer que no hay ningún problema ético con enviar al matadero a 68.000 millones de animales cada año a nivel mundial.

68.000 millones de animales al año: la población humana de 9 planetas Tierra.

 

«A la industria cárnica solo hay una cosa que le importe menos que las vidas de estos desprotegidos animales: tu salud».

 

Y lo que resulta incluso más perturbador es que la abrumadora mayoría de la carne proveniente de estos animales es consumida en las sociedades occidentales. Sociedades en las que las autoridades sanitarias llevan años recomendando que se reduzca el consumo de carne y se aumente el de verduras, legumbres, cereales y fruta.

¿Quieres saber la verdad? A la industria cárnica solo hay una cosa que le importe menos que las vidas de estos desprotegidos animales: tu salud. Una sociedad que tiende a ver cualquier plato sin carne como un plato nutricionalmente incompleto es una sociedad engañada por la publicidad de una industria sin escrúpulos.

De hecho, como acaba de avalar un año más la academia de nutricionistas más influyente del mundo, las alimentaciones vegetarianas (vegana incluida), son nutricionalmente saludables y ecológicamente preferibles. Esta academia, además, señala que lo son en todas las etapas de la vida del ser humano, infancia y embarazo incluido.

¿Cuánto tiempo más continuaremos negando la evidencia?

Los animales de granja, los millones de animales de granja, viven en un continuo ciclo de violencia, desamparo y sufrimiento. Las hembras son seleccionadas para seguir concibiendo más y más animales que nos abastezcan de carne que no necesitamos comer. Son inseminadas artificialmente una y otra vez para traer al mundo a crías que no deberían nacer. Sus crías son separadas de ellas al poco tiempo de nacer para ser enviadas a granjas industriales de engorde que no deberían existir.

El nombre de estos lugares es ya de por sí perturbadoramente descriptivo: engordamos a los animales con el solo propósito de comérnoslos.

En nuestra manera de ver la alimentación, intencionadamente manipulada por la industria cárnica, si no comemos carne, enfermaremos porque nos faltará proteína. Al igual que hace años se nos decía que si no bebíamos leche de vaca nos quedaríamos sin calcio. Y, sin embargo, el consumo de leche de vaca no para de descender a la vez que no para de aumentar el de leches vegetales. ¿Dónde están esas hordas humanas con carencia de calcio?

Tal vez, estén en el mismo lugar que todos esas personas que han decidido decir no a la industria cárnica: viviendo vidas saludables y satisfactorias alimentándose con alternativas a la carne.

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