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26 horas de sufrimiento: el verdadero precio de un huevo

Internacional

Hay una secuencia que se repite incansablemente día tras día y cuyo nefasto alcance queda oculto para la mayoría de nosotros: un carrito de supermercado avanza, alguien hecha dentro de él un cartón de huevos, lo paga, consumen cada uno de ellos en casa y, luego, todo inicia una vez más.

Todo esto es tan normal que no solemos preguntarnos (y, sinceramente, nuestro entorno tampoco nos impulsa a hacerlo) cómo se producen los huevos.

 

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Si conociéramos la triste vida de las gallinas que dentro de jaulas son forzadas a producir huevos a un ritmo antinatural, seguramente nos cuestionaríamos su consumo.

 

 

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Para la industria del huevo cada gallina es solo un número dentro de una línea de producción en donde la productividad impera por encima de cualquier consideración y respeto por estos animales.

La organización Igualdad Animal que se ha infiltrado en granjas industriales de gallinas en España, Italia, México e India descubrió:

 

 

- Gallinas que han perdido su plumaje debido al alto nivel de estrés al cual las someten las terribles condiciones de hacinamiento.

- Entre cuatro y ocho gallinas en cada jaula del tamaño de dos folios que se pisan unas a otros en busca de espacio.

- Gallinas con pies deformados, heridas y grietas debido al suelo de alambre de las jaulas.

- Gallinas con abrasiones en su piel a causa de la alta concentración de amoníaco de su desechos, los cuales son recogidos en montones y retirados solo una vez cada pocas semanas.

- Alta mortalidad semanal de gallinas debido a enfermedades producidas por la falta de higiene.

- Gallinas muertas junto a sus compañeras vivas en el interior de las jaulas.

- Gallinas a las que se les inmoviliza dentro de las jaulas para su posterior desecho.

- Gallinas enfermas que no reciben ningún tipo de atención veterinaria.

- Gallinas cuyo pico ha sido mutilado (práctica estándar en la industria del huevo).

- Gallinas enfermas, abandonadas a nivel de suelo para que mueran sin poder tener acceso al agua y alimento que está en las jaulas.

- Gallinas que agonizan en el interior de las jaulas. Ellas son obligadas a vivir dentro de jaulas donde nunca pueden extender las alas.

 

Estos inteligentes y sociables animales sufren todo este brutal maltrato para que produzcan huevos que no necesitamos consumir y que son fácilmente reemplazables por alternativas vegetales.

 

Cada huevo que en cuestión de minutos pasa de la sartén al plato donde es consumido, implica para cada gallina 26 horas de insoportable sufrimiento en las condiciones descritas anteriormente.

Recientemente, la organización Igualdad Animal ha conseguido que gigantescas empresas y cadenas de supermercados en España, Italia y Brasil se surtan de huevos que no provienen del cruel sistema de jaulas.

Y aunque sabemos que «libres de jaula» no significa que ellas estén libres del maltrato, sí representa un avance hacia la reducción de su sufrimiento.

 

Si quieres ayudar más a las gallinas sustituye el huevo en tu alimentación. Es muy fácil y te va a encantar saber que en cualquier receta, ya sea de postres o platos salados, el huevo puede ser sustituido.