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El masivo uso de antibióticos en la ganadería industrial

Internacional

Las neveras de carne en los pasillos del supermercado atraen a los consumidores con ofertas difíciles de entender si pensamos en lo que debería costar criar a un animal.

¿Dónde está el secreto de esos precios tan bajos?

En la cría masiva en granjas industriales. Miles y miles de animales conviven juntos en condiciones de hacinamiento. El cóctel perfecto para los brotes epidémicos.

 

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Esto es algo que el ser humano ha sabido desde que empezó a criar a los animales bajo techo: surgen enfermedades que se extienden rápidamente. En el pasado, cuando no existían los sofisticados medicamentos de hoy en día, estos brotes de epidemias diezmaban a los animales y también, en ocasiones, a los seres humanos que vivían alrededor de ellos en las poblados.

 

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Lo que era moneda de cambio en aquellas tempranas etapas de la ganadería estabulada lo sigue siendo hoy. Los animales enferman debido a las condiciones de vida. La ganadería industrial, sin embargo, ha recurrido a los antibióticos para tratar de detener las epidemias.

La jugada, sin embargo, es una de las más aterradoras de la historia de la ganadería.

El uso de antibióticos en la cría de animales data de la década de los 50 en EE. UU. Fue entonces cuando la ganadería se dio cuenta de que, administrando masivamente antibióticos a los animales, podían tratar de contener las epidemias.

De lo que no se dieron cuenta en la década de los 50 ni, para el caso, en las posteriores, es el precio que tanto animales como seres humanos pagarían.

El uso masivo de antibióticos en los animales es tal, que alrededor del 75% de todos los antibióticos usados en la Unión Europea y en EE. UU. son administrados a animales de granja a través principalmente del pienso y el agua. Y son cifras conservadoras provenientes de un informe la ONG británica The Soil Association.

En España la situación es especialmente grave.  La carne producida en España tiene tres veces más antibióticos que la producida en Alemania y casi diez veces más que la producida en Dinamarca, por ejemplo.

Las consecuencia de este uso indiscriminado de antibióticos van más allá del rechazo de los consumidores a productos saturados de sustancias químicas. Estas irresponsables prácticas ganaderas provocan la aparición de cepas de bacterias multirresistentes. Las conocidas como «superbacterias».

 

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Antibióticos en una granja investigada por Igualdad Animal

 

Estas cepas bacterianas mutadas consiguen hacerse inmunes a los antibióticos administrados y son responsables de brotes epidémicos sin precedentes. El virus de la influenza aviar A (H5N1) es un ejemplo de ello. Detectado por primera vez en 1996 en aves de China, el primer caso en humanos se produjo al año siguiente en Hong Kong.

«Los virus de la influenza cambian constantemente y los virus de la influenza animal pueden mutar de tal manera que adquieren la capacidad de infectar a las personas fácilmente y diseminarse entre ellas hasta desencadenar una pandemia», informan desde el Centro para el control y la prevención de enfermedades.

La periodista científica y especialista en epidemias Maryn McKenna, acaba de publicar el libro «Big Chicken, la increíble historia de cómo los antibióticos crearon la ganadería moderna y cambiaron la manera en que comemos». En una entrevista al magazine estadounidense Wired, declara sobre el asunto, «Me sorprendió saber que las primeras advertencias sobre las consecuencias impredecibles del abuso de antibióticos en las granjas datan del principio de estas prácticas. Una y otra vez, desde la década de los 50, alguién saltó a la palestra advirtiendo, “Lo que estamos haciendo es un error. Este abuso va a debilitar la acción de los antibióticos. Los seres humanos van a enfermar por ello”. Y sin importar quién fuera la persona que lo dijera, era desacreditada y sus advertencias no eran escuchadas. Incluso algunos de los científicos y veterinarios que lo iniciaron todo (haciendo los primeros experimentos y vendiendo las primeras hormonas aceleradoras del crecimiento en las granjas de pollos), decían “No deberíamos estar haciendo esto”, pero sus superiores impusieron las prácticas.

 

El Gobierno británico elaboró en 2016 un informe alertando sobre el problema a las autoridades europeas. Uno de sus autores, William Hall, sentenciaba, «Morirán 10 millones de personas cada año. Los riesgos son demasiado grandes como para ignorarlos».

Dicho informe sostiene que si no se toman medidas de forma urgente para el año 2050 morirán más personas por superbacterias que por cáncer (8,2 millones de muertes) o por accidentes de tráfico (1,2 millones).

En un claro signo que nos avisa de que este tenebroso futuro ya está aquí si no hacemo nada para remediarlo, los datos de España nos advierten: cada año mueren 2.500 personas como consecuencia de estas superbacterias, según el Ministerio de Sanidad.

Granja industrial de cerdos