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6 prácticas crueles que la pesca industrial y las piscifactorías prefieren que no conozcas

Internacional

El sol resplandece y una impactante vista del mar se abre ante una mesa bellamente servida que invita a degustar un platillo de atún. Un pez sonriente que sostiene un tridente con sus aletas, decora la lata del producto.

Lo anterior podría ser la descripción de, prácticamente, cualquier publicidad de la industria, pero la realidad es bien distinta. El terrible sufrimiento que provocan a estos animales, que son los más maltratados y consumidos en el planeta, permanece oculto a los consumidores.

Pero si pudiéramos ver todo lo que ocurre antes de que su carne llegue a nuestros platos, ¿qué sería lo que descubriríamos?

A continuación, enumeramos 6 prácticas crueles y rutinarias de la pesca que gracias a nuestras investigaciones hemos podido dejar al descubierto.

 

1.Arrancados de su hogar con brutal violencia

 

La pesca industrial avanza en los mares con sus gigantescos barcos y, en sus redes, cientos de miles de peces son capturados y arrastrados hasta la superficie donde se retuercen en agonía mientras luchan por respirar.

 

2. Morir de asfixia

 

Prueba a aguantar la respiración y contar hasta 10. Seguramente antes de terminar ya sientes que necesitas volver a respirar y que no podrías seguir tratando de no hacerlo. Esto es lo que sienten los peces desde que son atrapados en las redes y arrancados fuera del agua, con la gigantesca diferencia de que para ellos no hay vuelta atrás.

Cada segundo sienten como la vida se les escapa. Sobre la cubierta del barco luchan por buscar lo que más necesitan: el agua. No escuchamos sus voces pero sus bocas abiertas y vacías nos muestran claramente esos gritos que no logramos escuchar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3. La agonía de explotar por dentro

Al ser elevados rápidamente desde el mar, los peces sufren descompresión y por eso sus ojos estallan al igual que sus órganos internos que se les salen por la boca. ¿Puedes siquiera imaginar su sufrimiento?

 

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4. La terrible «pesca de arrastre»

 

Una de las prácticas más crueles y destructivas es la pesca de arrastre, que implica arrastrar durante horas una enorme red, hasta que haya recolectado la mayor cantidad de peces posible. También implica la destrucción del lecho marino y la captura de todo tipo de peces y otros animales de manera absolutamente indiscriminada: independientemente de que puedan ser vendidos o no, todos mueren. Inclusive aquellos considerados «desecho» son devueltos al mar heridos o ya muertos en un ciclo interminable de muerte y dolor.

 

 

5. Ser empalado vivo

 

Los métodos de pesca comercial más utilizados generan estrés, pánico, sufrimiento y muerte a los peces. Uno de los más crueles consiste en empalar a los peces vivos como cebo para otros peces. Nuestros investigadores también han registrado cómo los trabajadores atraviesan a los peces con ganchos para ser alzados por los barcos o para que se desangren, y también como los destripan o decapitan mientras están plenamente conscientes.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

6. Muerte por electrocución y golpes

 

Las condiciones de vida en las piscifactorías (granjas de peces) son tan extremas que que un estudio llevado a cabo por la Royal Society Open Science descubrió que los peces sufren depresión severa y llegan a tener actitudes suicidas por la falta de estímulos y las condiciones de hacinamiento.

Aunque con la pesca industrial muchos peces mueren asfixiados y aplastados dentro de las gigantescas redes, en la piscifactorías los métodos de matanza son también inmensamente crueles: electrocución, asfixia o golpes.

La mayoría de las personas que consumen peces desconocen que las piscifactorías existen y que en ellas son criados cada año 120.000 millones de peces. [1]