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España usa más antibióticos en granjas que cualquier otro país de la UE

España

Durante décadas la industria ganadera ha practicado lo que se conoce como «uso no terapéutico» de antibióticos en animales. Este procedimiento estándar dentro de la industria se utiliza para evitar grandes brotes de epidemia debido a las terribles condiciones de hacinamiento en la que viven los animales.

Es gracias a esto que la cría masiva de animales es posible, pero también que, además de la crueldad que esta implica, se haya desatado una de las mayores amenazas: la multiplicación de cepas de bacterias resistentes. Las «superbacterias», como también se las conoce, logran hacerse inmunes a los antibióticos y son responsables de brotes epidémicos sin precedentes y, por lo tanto, una gran amenaza para animales y humanos.

 

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España es el país de la Unión Europea que lidera el consumo de antibióticos, y la mayoría tiene como destino las granjas ganaderas, según la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). La carne producida en España tiene tres veces más antibióticos que la producida en Alemania, el mayor productor de carne de la eurozona y casi diez veces más que la producida en Dinamarca, según datos de Eurostat.

 

La comunidad científica viene alertando sobre este peligro desde hace tiempo ya que las bacterias resistentes de los animales pueden llegar a los humanos a través del contacto directo o la dispersión medioambiental en el aire o el agua.

 

«Hay ganaderos que automedican sin consultar con el veterinario. Hasta ahora, ha sido una práctica común».

 

 

 

Las cifras comprueban que la aplicación de tratamientos masivos es una práctica recurrente en el país. «Hay ganaderos que automedican sin consultar con el veterinario. Hasta ahora, ha sido una práctica común», destaca Juan José Badiola, presidente de la Organización Colegial Veterinaria Española.

 

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Y en el inmenso grupo de los antimicrobianos, algunos son críticos para la salud como las cefalosporinas de tercera y cuarta generación, las fluoroquinolonas y la colistina. Los tres deben usarse con la mayor prudencia posible y solo como último recurso después de las pruebas de diagnóstico, según Nancy de Briyne, directora ejecutiva adjunta de la Federación Europea de Veterinarios.

 

El consumo de colistina en España alcanzó los 36 miligramos por kilo de carne producida en 2014, el triple que Alemania y hasta siete veces el máximo recomendado por Europa, según los últimos datos disponibles del proyecto ESVAC. Además, fue el segundo país que más usó las fluoroquinolonas y junto a Italia y Portugal lidera el consumo de estos.

 

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 «No sabemos a ciencia cierta qué riesgo implica el uso de colistina en veterinaria para los pacientes hospitalarios, pero sabemos que cuanto más la utilicemos, más bacterias resistentes habrá. Reducir su uso es un principio de máxima precaución», explica Bruno González Zorn, director de la Unidad de Resistencia de la Universidad Complutense de Madrid.

A pesar de las iniciativas gubernamentales, actualmente no existe un control sobre el consumo real de antimicrobianos en España. Los datos disponibles son provistos solamente por los laboratorios y, por lo tanto, se sabe cuánto se vende pero no cuánto se aplica en animales. El Ministerio de Sanidad y el de Agricultura, organismo responsable de recopilar estos datos, no asume la tarea.  

En 2016 un informe del gobierno británico alertó a otras autoridades europeas sobre este problema. En el mismo dice que, de no tomarse las medidas pertinentes, para el año 2050 morirán más personas a causa de las superbacterias que por cáncer (8,2 millones de muertes) o accidentes de tráfico (1,2 millones).

Estas advertencias deben ser tomadas en consideración lo antes posible para generar soluciones. Cada año mueren 25.000 personas en Europa a consecuencia de la resistencia bacteriana desarrollada por el consumo de antibióticos, 2.500 de ellas solo en España.  

 

Fuentes:

http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/2017/08/16/598b3d0e22601d3b7b8b4591.html

https://elpais.com/elpais/2017/10/18/ciencia/1508326090_483987.html